El sistema te grita lo que exige acción. Todo lo demás espera. Dejaste de repartir por WhatsApp y de perseguir no-shows a ciegas.
Cada visita es un chip con su color de estado. Toca uno para abrir la ficha del lead.
La hemorragia del informe (380 calificados → 15 agendas) se ve y se tapa acá. Asignar es un gesto: elige y listo.
La capacidad del asesor se ve en el mismo dropdown. No abres otra pantalla.
Quién tiene cupo y quién está saturado. Para repartir con criterio, no a dedo.
Mayo está al tope: el sistema no la ofrece primero para nuevas asignaciones.